| Medina
Azahara, la "Ciudad resplandeciente",
es una ciudad palatina o áulica mandada
edificar por Abderramán III a unos 8 km
en las afueras de Córdoba en dirección
oeste.
Los principales
motivos de su construcción son de índole
político-ideológica: la dignidad
de califa exige la fundación de una nueva
ciudad, símbolo de su poder, a imitación
de otros califatos orientales y sobre todo, para
mostrar su superioridad sobre sus grandes enemigos,
los fatimíes de Ifriqiyya, la zona norte
del continente africano. Además de oponentes
políticos, lo eran también en lo
religioso, ya que los fatimíes, chiíes,
eran enemigos de los omeyas, mayoritariamente
de la rama islámica suní.
Se ubica
en las faldas de Sierra Morena y en contacto con
el valle del Guadalquivir. La topografía
en pendiente de este lugar explica su disposición
en terrazas o niveles, el primero de los cuales
corresponde a la zona residencial del califa,
seguido por la zona oficial (casa de los visires,
cuerpo de guardia, salón rico, dependencias
adminstrativas, jardines...) para finalmente albergar
a la ciudad propiamente dicha (viviendas, artesanos...)
y la mezquita Aljama, separadas de las dos terrazas
anteriores por otra muralla específica
para aislar el conjunto palatino.
Frente a
la idea laberíntica y caótica característica
del urbanismo musulmán, Medina Azahara
presenta una planta rectangular de aproximadamente
1500 metros por 750 con trazado ortogonal y una
red de alcantarillas y abastecimiento de agua
perfectamente planificada. Está considerada
la mayor superficie urbana construida de una sola
vez en el Mediterráneo.
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